Fecha: 21/10/2017

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¿Por qué esconderse?
No sólo es válido ampararse en la mayoría que representamos sino en la razón, justicia, humanidad, tolerancia y respeto garantizados en la legislación, en los valores de la convivencia

BARRY CARTAYA.- Opositores cargados de odio, resentimiento, irracionalidad, intolerancia y locura han emprendido una campaña fascista contra chavistas en Venezuela y el mundo, protagonizando acciones deplorables al perseguir, asediar, agredir, insultar y hasta secuestrar a ciudadanos por su tendencia política. Este brote  fascista no es nuevo en la humanidad porque ha cobrado la vida de millones por razones políticas, religiosas, culturales y raciales pero la intensidad con la que arremete en este 2017 es novedosa para nuestro país, que ya había tenido algunos expedientes durante el golpe de Estado de 2002 y sucesos esporádicos en 18 años de revolución.

Esta nueva corriente fascista venezolana ha demostrado el inmenso desprecio, cinismo e intransigencia de quienes se han autocalificados como la gente de bien, los pensantes, educados, pacíficos y demócratas, pero han embestido contra quienes piensan distinto, hostigando a hijos de políticos, ex-funcionarios del gobierno o ciudadanos en el mundo que defienden la ideología chavista. Todo esto apoyado en la tecnología y redes sociales porque las acciones fascistas son grabadas y publicadas por diversos celulares. Esto despierta e incentiva a más opositores, quienes justifican estas medidas irracionales y las promueven, y también busca inhibir a los chavistas coartar su manera de pensar, actuar y expresarse.   

La “moda” en las últimas semanas es difundir direcciones, fotografías y datos personales de políticos, sus familiares, funcionarios y ex-funcionarios del Estado y ciudadanos para que los más fascistas e intolerantes emprendan agresiones. Aunque son grupos minoritarios, cada día son más los que avalan y defienden estas acciones y se apoyan en las redes sociales para masificar y ponderar al fascismo. Si esto no se detiene, pronto cualquier vecino, conocido, amigo o familiar de algún chavista, sin distinción de cargo ni ocupación, no denunciará, acosará o agredirá.

Lo peor es que la oposición es minoría y los fascistas son un pequeño porcentaje, pero hacen mucho daño.  ¿Por qué esconderse? No sólo es válido ampararse en la mayoría que representamos sino en la razón, justicia, humanidad, tolerancia y respeto garantizados en la legislación, en los valores de la convivencia, en la religiosidad y en el sentimiento noble que mayoritariamente tienen los ciudadanos sin importar su tendencia política. Si no actuamos rápido e inteligentemente, el monstruo del fascismo hará estragos porque rueda y crece como una bola de nieve y si algún día llegarán a tener el poder político la tragedia nazi quedará pequeña.         

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