Fecha: 23/10/2017

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04/08/2015
Constituyente deportiva
Ahora o nunca, llegó la hora del cambio profundo y verdadero. Ya basta de la mercantilización del deporte.

BARRY CARTAYA.- El proyecto constituyente fue vital para que el Comandante Chávez refundara la república y estableciera otro orden en el país. Su concreción ha fomentado mayor estabilidad, justicia, respeto y desarrollo en todos los sectores de la población.

El deporte, que nunca jugó un rol protagónico, desde 1999 está garantizado como un derecho fundamental de la sociedad y el Estado ha promovido desde entonces planes, políticas y estrategias que han incentivado, masificado, proyectado y perfeccionado la práctica deportiva en todos los rincones de la nación.

Héroes y heroínas

La cuantiosa inversión ha reivindicado y dignificado a la familia deportiva, creando una auténtica “Generación de Oro”, que con sacrificio y determinación ha conquistado innumerables éxitos y hazañas inéditas e inolvidables en los últimos 16 años, convirtiendo a Venezuela en referencia mundial, no sólo en deportes que desde hace décadas han destacado como el béisbol y el boxeo, sino en disciplinas que nunca habían tenido una figuración decorosa.

Vividores del deporte

Lamentablemente después de tres lustros los vicios, mafias, negocios y corrupción han creado varios monstruos que han limitado el desarrollo y se han aprovechado de la mil millonaria inversión que anualmente destina el Gobierno Bolivariano al sector deporte, haciendo que prevalezcan los intereses económicos de una minoría sobre las prioridades de quienes sudan con dignidad los colores patrios.

Una columna no basta para explicar las enormes problemáticas del deporte venezolano, pero haré lo posible por sintetizar y aclarar el panorama: El artículo 111 de la Carta Magna, la creación de un ministerio para el área, el sistema educativo, formativo, social, medico, científico, tecnológico y económico impulsado, además de todos los proyectos e inversión han sentado precedentes históricos, pero requieren mejorías y ahora, con los resultados internacionales obtenidos, es el momento justo.

La primera arista a revisar es el tema federativo, es imposible seguir permitiendo que los dirigentes se muevan por sus intereses económicos y no rindan cuentas, es inconcebible que el Ministerio para Juventud y Deporte se haya convertido en un banco que sólo asigna recursos pero no supervisa en que se invierten y muchas veces ni siquiera puede discutir las estrategias de preparación. Todo esto amparado en la intocable autonomía que les vale también para amenazar con acudir a las federaciones internacionales para desafiliar a Venezuela.

En los últimos años para combatir la corrupción histórica en muchas federaciones se recurrió a la entrega directa del dinero a los atletas, política que en esencia es acertada pero que despertó la ambición de muchos y lamentablemente un grupo ha sacado provecho para lucrarse, algo que para algunos puede ser discutible porque son personas que entregan su vida al deporte, pero ética y moralmente no es correcto.

Con la ley en mano

El 23 de agosto de 2011 el Comandante Chávez firmó la Ley de Deporte, Actividad Física y Educación Física, diciendo: “Nos tardamos, pero al fin tenemos una ley para garantizar los derechos y seguir trabajando por el deporte… Que no se quede en letra muerta”. Cuatro años más tarde estamos en deuda con el gigante que cambió el rumbo deportivo de Venezuela, pues los 89 artículos que trazan caminos de justicia, democracia, desarrollo, inversión, difusión y proyección han servido de poco.

Quienes amamos el deporte sentimos una gran alegría por la aprobación de la ley porque allí está la solución para muchos problemas, pero su aplicación no ha sido la correcta. Ahora cuando el Presidente Maduro llamó a una constituyente deportiva es el momento para generar una genuina revolución dentro del gremio atlético y transformar el modelo perverso que vivimos por uno que garantice no sólo resultados positivos sino justicia, bienestar y estabilidad en todos los sectores, espacios y niveles.

Ahora o nunca, llegó la hora del cambio profundo y verdadero. Ya basta de la mercantilización del deporte, recuperemos la esencia y magia deportiva y convirtamos a Venezuela en una potencia mundial, ya tenemos el talento, recursos, estructura y marco legal.   

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