Fecha: 26/06/2017

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28/01/2014
Eterno fanático de Magallanes
Chávez exhibió en infinidades de oportunidades gorras y camisas de Navegantes, haciendo comentarios jocosos sobre sus actuaciones.

BARRY CARTAYA.- El Comandante Hugo Chávez se enamoró del deporte desde niño, específicamente se apasionó por una disciplina: béisbol, y un club: Navegantes del Magallanes, al que consideró siempre “el mejor equipo del mundo”. Desde su infancia escuchaba con gran fanatismo los partidos de la liga local, memorizando la alineación de la novena carabobeña, ligando cada jugada, disfrutando las victorias y sufriendo las derrotas.

Su amor por los “Turcos” lo acercó al béisbol, con la ilusión de poder cumplir uno de sus primeros sueños: ser pelotero de Magallanes. Con esa meta comenzó a practicar en el terreno de su humilde casa. Uno de sus jugadores favoritos fue Néstor “Látigo” Chávez, lanzador magallanero y de los Gigantes de San Francisco en las Grandes Ligas, quien falleció en un accidente aéreo, lo que le causó una tristeza enorme al Líder revolucionario, quien lloró su perdida y le escribió una oración para decirla cada noche y así sellar el compromiso de poder emular a su gran héroe.

Su talento, disciplina, determinación y coraje le permitieron defender los colores de su estado en campeonatos nacionales, siendo uno de los más destacados del equipo. El anhelo de llegar a la liga profesional fue creciendo con el transcurrir de los años, hasta que en 1971 les pide a sus padres que lo envíen a la Academia Militar en Caracas para poder exhibir su potencial y alcanzar la firma con Magallanes.

El sueño de ser pelotero se transfiguró al llegar al Fuerte Tiuna y emprender los estudios militares. Al conocer en detalle la lucha libertaria y el compromiso patrio de nuestro próceres, el joven Chávez cambió el guante y la pelota, por el fúsil y el ideal bolivariano para comenzar un nuevo sueño: liberar a Venezuela de la desidia y miseria a través de la lucha revolucionaria que inició a labrar desde los cuarteles hasta llegar al histórico e inolvidable 4 de febrero de 1992.

Sin embargo, el Comandante nunca abandonó el deporte. Siempre sacaba tiempo para jugar béisbol con los equipos militares y por supuesto siguió amando profundamente a Magallanes.

Chávez exhibió en infinidades de oportunidades gorras y camisas de Navegantes, haciendo comentarios jocosos sobre sus actuaciones, alabando el rendimiento de los valencianos y haciendo analogías de la política con el béisbol. Además, siempre surgía un cuento sobre sus experiencias deportivas.

El profundo amor que inspiraba el Gigante, causó algo inédito y que parecía imposible, al motivar a unos cuantos caraquitas a cambiarse de equipo para no contradecir a su líder.

Desde su llegada a Miraflores, sólo pudo disfrutar de 2 títulos, el conquistado en la campaña 2001-2002 y luego en la 2012-2013. Esta temporada Magallanes está a ley de un triunfo para festejar su duodécima corona, por lo que es indudable que el Comandante Chávez está ligando esos 27 outs para celebrar junto a la fanaticada desde la vida eterna y expresar con su peculiar carisma: ji, ji, ji, compadre. ¡Magallanes Campeón!.

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